TURQUÍA: EL GENERAL DE LA DISCORDIA

La detención del antiguo Jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas turcas, Ilker Basbug el día 6 de enero acusado de terrorismo y golpismo como partícipe en la trama "Ergenkenon" es una gravísima noticia. Y lo es, porque Turquía, es el segundo mayor ejército de la OTAN. 

Es impensable que un militar de esa graduación estuviera implicado en una trama golpista en cualquier otro ejército de la Alianza Atlántica. Pero como todo el mundo sabe, Turquía, la antigua Sublime Puerta, no es un país corriente. Turquía como miembro de la OTAN ha vivido cuatro golpes de Estado por parte del estamento militar y ha visto como ajusticiaba a un Basbakan (Primer Ministro) democraticamente elegido: Adnan Menderes en 1961.

La tercera victoria consecutiva del Partido Justicia y Libertad (AKP) del Primer Ministro Erdogan en junio de  2011, supuso un plebiscito a su política de islamismo moderado, con crecimiento economico espectacular, con un nacionalismo pro islámico muy proactivo y una modernización sui genéris de la sociedad. Si por un lado las élites de Estambul, Esmirna y Ankara, saludadban cierta apertura de costumbres con la modernización y el crecimiento económico, la progresiva islamización de la vida pública, era aplaudida también por la gran base rural del AKP. Con ese apoyo popular de un 47% del voto que, paradojas del severo sistema electoral turco , privó de la mayoría reforzada para reformar la constitución sin contar con otros partidos, Erdogan se lanzó cambiar las estructuras del Estado turco y enmendar la plana a Kemal Atatürk.

Nada más, recibir la tercera designación por parte del Presidente Gül, procedió a remodelar la cúpula del Estaod MAyor de las Feurzas Armadas tras la dimisión en cadena de los Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y de los tres ejércitos, días antes de que el Consejo de Seguridad nombrara a los substititos de cuarenta generales detenidos y acusados de participar en la trama golpista Ergenkenon. La idea de Erdogan está en no sólo someter el poder militar al civil y que deje de actuar como un Estado dentro del Estado, si no que el fermento secularista de Turquía vaya perdiendo vigor y se vea insuflado por el islamismo ideológico que domina en la policía. Para ello hizo uso del Jefe de la Jendarma ( General Necdet Özel), de la cuerda de ERdogan fue promovido como Jefe del Estado Mayor.

Ahora, seis meses después de ese movimiento de ajedrez, con la guerra no declarada al Kurdistán y a los kurdos, con una fiscalía y una judicatura, cada vez menos imparcial y más islamista, se detiene al General Basbug, como presunto líder de la trama ultranacionalista  y golpista. Y justo también cuando la judicatura amenaza al líder de la oposición Kilicdaroglu, del partido CHP, el partido de Atatürk, con retirarle la inmunidad parlamentaria y procesarlo por estar dentro de la trama Ergenkenon.

La deriva de Erdogan es muy preocupante. Tanto en lo interno como en lo externo. En lo primero, si loable es la intención de dotar a Turquía de una constitución de acuerdo con los tiempos y someter el poder militar al civil, la causa general contra el secularismo, no deja de ser una excusa para afianzar un mandato autoritario por parte del primer ministro. En su idea más radical, Erdogan desea adoptar una constitución presidecialista al estilo de Rusia, con poderes muy firmes   y concentrados en el Presidente de la República. Además, la política exterior activista, que en principio y según las bases de su Ministro de Exteriores Davutoglu, se basaba en "Cero Problemas" con los vecinos, ha demostrado una cara pro islámica y poco cooperativa con los vecinos, tanto con Chipre, como con Armenia o Israel. Con Siria han mantenido un incómodo do ut des por el espinoso asunto kurdo hasta que al final se ha roto la cuerda, y con Iraq e Irán, las relaciones no han sido todo lo fluídas que se esperaban.

El acercamiento a la UE, cada día es más lejano, el desinterés turco, instalado en una splendid isolation, como pivote geoestragético lo alimenta. La UE está dividida, y las posiciones de España y el Reino Unido, o Francia y Alemania son diametralmente opuestas. A mi juicio, por ser como es Turquía, por la deriva de su política, por su situación estratégica y por su historia, ese país no debería ser estado miembro. Rusia, es europea y asiática, herederera de un vasto imperio, y se plantea la relación con la UE como de vecindad estratégica. Turquía es un país similar a Rusiam y como Rusia debería ser tratado por la UE.

El asunto del General Basbug, insólito en un país UE, es la muestra de ese botón para que Turquía sea un vital aliado de la UE, pero no un Estado miembro.

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